
Dilatación-torsión gástrica en perros: una urgencia que puede poner en riesgo su vida
La dilatación-torsión gástrica es una urgencia veterinaria grave en perros: descubre sus síntomas, causas y cómo actuar a tiempo
¿Eres veterinario? Remite tu caso →


La leishmaniosis en perros es una de las enfermedades infecciosas más importantes en medicina veterinaria, especialmente en los países de la cuenca mediterránea, donde se considera una enfermedad endémica. Está causada por el parásito Leishmania infantum y se transmite principalmente a través de la picadura de flebótomos infectados, pequeños insectos hematófagos parecidos a los mosquitos.
Se trata de una enfermedad compleja que puede afectar a múltiples órganos y sistemas del organismo. Aunque actualmente disponemos de tratamientos que permiten controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida del animal, no existe una cura que elimine completamente el parásito en todos los casos, por lo que la prevención y la detección temprana son fundamentales.
Las recomendaciones actuales de organizaciones científicas como LeishVet, la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) y el European Scientific Counsel Companion Animal Parasites (ESCCAP) destacan la importancia de establecer programas preventivos adaptados al riesgo de cada perro.
La leishmaniosis no se transmite directamente de un perro a otro por el simple contacto, ni por convivir con un animal infectado.
La vía principal de transmisión es la picadura de un flebótomo hembra infectado, que al alimentarse de sangre puede transmitir el parásito.
Estos insectos tienen mayor actividad durante los meses cálidos, especialmente desde la primavera hasta el otoño, aunque los periodos de riesgo pueden variar dependiendo de la zona geográfica, la temperatura y las condiciones ambientales.
Las zonas rurales, los entornos con vegetación y la presencia de materia orgánica favorecen la presencia de flebótomos, aunque también pueden encontrarse en áreas urbanas.
Cualquier perro que viva o viaje a una zona donde exista el parásito puede infectarse.
Algunos factores que aumentan el riesgo son:
La edad, la genética y la respuesta inmunitaria individual también influyen en el desarrollo de la enfermedad. Algunos perros infectados pueden permanecer sin síntomas durante meses o incluso años.
Muchos clínicos nombran a la leishmaniosis canina como «la gran imitadora» porque sus síntomas pueden ser muy variados y afectar a diferentes órganos.
Es importante recordar que algunos perros pueden estar infectados y no mostrar ningún síntoma, especialmente en las fases iniciales.
Uno de los aspectos más importantes en el control de la leishmaniosis es detectar la infección antes de que aparezcan lesiones irreversibles, especialmente a nivel renal.
En perros que viven en zonas endémicas, se recomienda realizar controles veterinarios periódicos que pueden incluir:
La detección temprana permite establecer un seguimiento adecuado y comenzar el tratamiento en el momento más apropiado, mejorando el pronóstico y la calidad de vida del animal.
La prevención debe ser multimodal, es decir, combinar diferentes medidas para reducir al máximo el riesgo de infección.
Es la medida preventiva más importante.
Se recomienda el uso de productos repelentes específicos frente a flebótomos, como:
Es fundamental utilizarlos de forma correcta y mantener la protección durante los periodos de actividad del vector o durante todo el año cuando el riesgo ambiental lo justifique.
Importante: algunos productos utilizados en perros pueden ser tóxicos para los gatos, por lo que nunca deben aplicarse tratamientos caninos en animales felinos.
Actualmente existen vacunas que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar enfermedad clínica tras la infección.
La vacunación debe formar parte de una estrategia integral y no sustituye al uso de repelentes frente a flebótomos, ya que ninguna vacuna proporciona una protección del 100%.
Antes de vacunar, el veterinario realizará una valoración individual del paciente y las pruebas necesarias según las recomendaciones del producto y las guías clínicas.
Algunas medidas complementarias pueden ayudar:
La leishmaniosis es una zoonosis, pero es importante aclarar que el contacto directo con un perro enfermo no supone un riesgo de contagio.
Para que una persona se infecte es necesaria la participación del flebótomo vector. Por ello, controlar la exposición a estos insectos y prevenir la infección en los perros forma parte de una estrategia de salud pública basada en el concepto de One Health (Una sola salud).
La leishmaniosis es una enfermedad grave, pero hoy en día disponemos de herramientas eficaces para reducir el riesgo y mejorar el pronóstico de los perros afectados.
La combinación de repelentes frente al flebótomo, vacunación cuando está indicada y revisiones veterinarias periódicas con controles analíticos constituye la estrategia más efectiva.
Un perro aparentemente sano puede estar infectado durante mucho tiempo sin mostrar signos clínicos, por eso la detección precoz es tan importante como la prevención.
Proteger hoy a nuestro perro frente a la leishmaniosis puede marcar una gran diferencia en su salud durante los próximos años.

La dilatación-torsión gástrica es una urgencia veterinaria grave en perros: descubre sus síntomas, causas y cómo actuar a tiempo

Te explicamos cuáles son los signos clínicos más comunes de esta patología cómo se pueden extraer estos cuerpos extraños esofágicos mediante endoscopia

Descubre las ventajas de la esterilización por laparoscopia en perras: menos dolor, incisiones pequeñas y una recuperación más rápida.
Al suscribirte confirmas que aceptas nuestra Política de Privacidad y el Aviso Legal.