
Dilatación-torsión gástrica en perros: una urgencia que puede poner en riesgo su vida
La dilatación-torsión gástrica es una urgencia veterinaria grave en perros: descubre sus síntomas, causas y cómo actuar a tiempo
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Los cuerpos extraños esofágicos constituyen una causa frecuente de disfagia en perros, siendo algo menos comunes en gatos. En los perros, los objetos que con mayor frecuencia quedan alojados en el esófago son huesos, anzuelos de pesca, agujas y palos, mientras que en los gatos suelen predominar objetos utilizados durante el juego.
Estos cuerpos extraños tienden a quedar atrapados en las zonas donde el esófago presenta un menor grado de distensión fisiológica, principalmente a nivel de la entrada torácica, la base del corazón y el hiato diafragmático. Cuando el objeto presenta bordes afilados o una forma irregular, puede producir abrasiones, ulceraciones e incluso perforaciones.
La gravedad de las lesiones y la intensidad de los signos clínicos dependen del tamaño, la forma y el tiempo que el objeto permanezca retenido. En algunos casos, el propietario presencia la ingestión del cuerpo extraño, lo que facilita el diagnóstico precoz. Sin embargo, cuando el objeto produce una obstrucción parcial y presenta una superficie lisa, los signos clínicos pueden pasar desapercibidos durante días o incluso semanas. Por el contrario, las obstrucciones completas suelen provocar una aparición aguda de disfagia, regurgitación, dolor al tragar, arcadas e hipersalivación.
La exploración física puede ser muy variable. Algunos pacientes presentan hallazgos mínimos, mientras que otros muestran fiebre, letargia, sialorrea, paladeo… En ocasiones, especialmente cuando se trata de huesos alojados en el esófago cervical, el cuerpo extraño puede llegar incluso a palparse durante la exploración.
El diagnóstico suele basarse en las pruebas de imagen. Los cuerpos extraños radiopacos pueden identificarse mediante radiografías simples, mientras que aquellos radiolúcidos en ocasiones requieren estudios con contraste para ser visualizados adecuadamente. Las radiografías también son fundamentales para detectar complicaciones asociadas, como neumonía por aspiración o perforación esofágica.
La endoscopia esofágica permite confirmar el diagnóstico, localizar el cuerpo extraño y evaluar el grado de daño de la mucosa.
La extracción temprana del cuerpo extraño es fundamental, ya que el tiempo de permanencia en el esófago se relaciona directamente con el riesgo de ulceración, necrosis y perforación.
Los cuerpos extraños localizados en el esófago proximal, especialmente huesos de gran tamaño, pueden retirarse mediante un endoscopio rígido. Los objetos situados en porciones más distales suelen requerir el uso de un endoscopio flexible. Durante el procedimiento se emplean pinzas de extracción, asas o cestas de recuperación para sujetar y retirar el objeto de forma segura.
En determinadas situaciones, cuando el cuerpo extraño no puede extraerse por vía oral, puede empujarse cuidadosamente hacia el estómago para proceder posteriormente a su extracción mediante gastrotomía. Esta estrategia suele considerarse preferible a realizar una cirugía directa sobre el esófago debido al elevado riesgo de complicaciones asociado a la cicatrización esofágica.
Los anzuelos representan un desafío particular debido a sus púas. Cuando se encuentran alojados en el esófago proximal o medio, pueden liberarse utilizando el extremo del endoscopio para desenganchar la punta antes de retirarlos de forma segura.
Tras la extracción, los pacientes con necrosis o ulceración esofágica significativa deben seguir pautas de alimentacion individualizadas los primeros días para favorecer la recuperación de la mucosa. En los casos más graves puede ser necesaria la colocacion una sonda de gastrostomía temporal que permita alimentar al paciente evitando el paso de alimento por el esófago lesionado.
El tratamiento médico posterior depende de la gravedad de las lesiones de cada paciente, pero suele incluir protectores de la mucosa, como el sucralfato, entre otros.
La cirugía mediante esofagotomía queda reservada para aquellos casos en los que la extracción endoscópica no es posible. Asimismo, las perforaciones esofágicas de gran tamaño requieren reparación quirúrgica urgente debido al elevado riesgo de mediastinitis y otras complicaciones potencialmente mortales.
En general, el pronóstico es favorable cuando el diagnóstico y la extracción se realizan de forma temprana. Sin embargo, los retrasos en el tratamiento aumentan significativamente el riesgo de esofagitis grave, perforación y formación posterior de estenosis esofágicas

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