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Dilatación-torsión gástrica en perros: una urgencia que puede poner en riesgo su vida

Lucia egea veterinarian at v3tter
Lucía Egea
Autora
septiembre 22, 2026
dog-web

La dilatación-torsión gástrica (DTG) es una de las urgencias veterinarias más graves. Se produce cuando el estómago se dilata, generalmente por la acumulación de gas, alimento o líquido, y posteriormente gira sobre sí mismo. Esta torsión dificulta el paso del contenido gástrico y compromete la circulación sanguínea de diferentes órganos.

La evolución puede ser muy rápida, por lo que reconocer las señales de alarma y acudir cuanto antes a un veterinario puede marcar una gran diferencia.

¿Qué es exactamente la dilatación-torsión gástrica?

La DTG suele comenzar con una dilatación del estómago. Este aumenta considerablemente de tamaño debido a la acumulación de gas y contenido.

En algunos casos, el estómago puede llegar a girarse, dando lugar a la torsión. Como consecuencia, se comprimen vasos sanguíneos y otros órganos, disminuye el retorno de sangre al corazón y puede aparecer un estado de shock.

Por este motivo, no estamos ante un simple problema digestivo: la dilatación-torsión gástrica es una urgencia veterinaria que requiere atención inmediata.

¿Qué perros tienen mayor riesgo?

Aunque puede aparecer en cualquier perro, existe una mayor predisposición en los perros de raza grande o de tórax profundo. Entre las razas en las que se observa con mayor frecuencia se encuentran el Gran Danés, Pastor Alemán, Setter Irlandés, Weimaraner, Doberman y algunos tipos de mastín.

El riesgo también puede aumentar con determinados factores, como la edad, determinados antecedentes familiares o anatómicos y algunos hábitos relacionados con la alimentación y el ejercicio.

Sin embargo, es importante recordar que ningún perro está completamente exento de riesgo.

Síntomas que debemos conocer

Los primeros signos pueden parecer poco específicos, pero algunos son especialmente importantes:

  • Inquietud o incapacidad para encontrar una postura cómoda.
  • Intentos repetidos de vomitar sin conseguir expulsar nada.
  • Salivación excesiva.
  • Abdomen aumentado de tamaño o muy tenso.
  • Jadeo o respiración rápida.
  • Dolor abdominal.
  • Debilidad o dificultad para mantenerse en pie.
  • Encías pálidas.
  • Colapso o pérdida de conocimiento en los casos más avanzados.

Uno de los signos más característicos es que el perro intenta vomitar repetidamente pero no consigue expulsar contenido, aunque la ausencia de este síntoma no permite descartar el problema.

¿Qué debemos hacer si sospechamos una DTG?

Lo más importante es actuar con rapidez.

Si un perro presenta varios de estos signos, especialmente distensión abdominal junto con arcadas improductivas, debemos considerarlo una emergencia y acudir inmediatamente a un centro veterinario.

No es recomendable esperar a comprobar si los síntomas desaparecen por sí solos ni intentar tratar al animal en casa. Tampoco debemos forzarle a comer o beber.

Durante el traslado, conviene mantener al perro tranquilo y llamar previamente al centro veterinario para informar de la situación y confirmar que pueden atender una urgencia.

¿Cómo se diagnostica?

En la clínica veterinaria, el equipo valorará rápidamente el estado general del animal y buscará signos compatibles con una dilatación-torsión.

El diagnóstico se realiza mediante radiografías de abdomen, la imagen de la dilatación-torsión es muy característica y patognomónica lo que ayuda mucho a la rapidez del diagnóstico; como parte de las pruebas complementarias también es necesario realizar analítica sanguínea completa.

El objetivo no es solamente confirmar el diagnóstico, sino también determinar rápidamente la gravedad del cuadro y comenzar el tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento requiere atención veterinaria urgente.

Inicialmente, el equipo puede administrar fluidoterapia intravenosa y otras medidas destinadas a estabilizar al paciente. También es necesario descomprimir el estómago cuando está excesivamente distendido.

Cuando existe torsión, con frecuencia es necesaria una intervención quirúrgica para recolocar el estómago, comprobar el estado de los tejidos y evitar que vuelva a torsionarse.

En determinadas situaciones puede ser necesario retirar tejido gástrico u otros tejidos que hayan sufrido daños irreversibles.

La evolución depende de numerosos factores, entre ellos el tiempo transcurrido antes del tratamiento, el grado de afectación del estómago y otros órganos y el estado general del perro.

¿Se puede prevenir?

No existe una forma de prevenir todos los casos de DTG, pero algunas medidas pueden ayudar a reducir determinados factores de riesgo.

Entre ellas se encuentran:

  • Dividir la alimentación diaria en varias comidas en lugar de ofrecer una única comida muy abundante.
  • Evitar que el perro coma excesivamente rápido.
  • Controlar situaciones que favorezcan la ingestión excesiva de aire.
  • Evitar ejercicio intenso inmediatamente después de comer.
  • Mantener unas rutinas de alimentación relativamente estables.
  • Consultar con el veterinario si el perro pertenece a una raza con mayor predisposición o tiene antecedentes familiares.

En perros con un riesgo especialmente elevado, el veterinario puede valorar medidas preventivas específicas, incluida la gastropexia preventiva, una técnica quirúrgica destinada a reducir el riesgo de que el estómago pueda volver a girarse.

La rapidez puede marcar la diferencia

La dilatación-torsión gástrica es una enfermedad potencialmente mortal que puede progresar rápidamente. Por eso, conocer sus signos resulta especialmente importante para cualquier persona que conviva con un perro.

Si observas abdomen distendido, arcadas repetidas sin vómito, inquietud, dolor, debilidad o colapso, no esperes a que los síntomas desaparezcan: contacta inmediatamente con un veterinario o acude a un servicio de urgencias veterinarias.

Nuestra Opinión
La dilatación-torsión gástrica es de las urgencias que más respeto nos genera, precisamente porque el tiempo lo es todo. Mi consejo a cualquier propietario de una raza de riesgo es simple: si el abdomen se hincha y el perro intenta vomitar sin conseguirlo, no hay tiempo para esperar a ver qué pasa.
Lucía Egea
Veterinaria especializada en Cirugía y traumatología

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